Raza: elfa lunar.
Altura: 160 cm.
Peso: 45 kg.
Edad: 110 (5 de aventuras por Faërun).
Lugar de nacimiento: Suldanessalar.
Habilidades: es una consumada hechicera pese a su juventud (para los elfos 110 años vienen a ser lo que 18 años a nosotros los humanos). Ha ido desbloqueando los poderes latentes de su herencia dracónica, lo que ha potenciado sus aptitudes físicas y sus capacidades mágicas. También tiene amplios conocimientos de herboristería.
Biografía: a pesar de los años que lleva en este mundo, Crysta aún desconoce la mayoría de lo relacionado con su llegada al mundo. Nunca conoció a sus padres, ya que creció como huérfana cuidada por un anciano herbolario que habitaba en las afueras de Suldanessalar, una ciudad élfica oculta en el bosque de Tezyr. Cuando contaba con "sólo" con unos 40 años de edad, empezó a manifestar capacidades para controlar la energía mágica que envuelve el mundo (la llamada Urdimbre). Como resultado, cuando se enfadaba objetos cercanos se prendían fuego (sobre todo relacionados con la causa del enfado), llovía cuando estaba triste, y otras pequeñas catástrofes inexplicables. Para los elfos, que suelen enfocar la magia desde el estudio y la memorización de complejos rituales, esta magia innata era burda y poco refinada, lo cual significó para nuestra querida elfa muchísimas burlas y cierto marginamiento por parte del resto de niños de su edad.
A pesar de esto Avëndras, su padre adoptivo, era amable y paciente y le explico que en ella había algo más que meros antepasados elfos. No le hablo mucho más de ello, pero esto ayudó a Crysta a dominar sus poderes y convertirse en una amable, simpática y bella hechicera (aunque en ocasiones actúa de forma un tanto excéntrica). Años más tarde descubrió que uno de sus antepasados es un dragón plateado, y que esa es la fuente de sus poderes mágicos.
Cuando contaba con 105 años, antes de su mayoría de edad, Avëndras la envió en busca de una extraña flor, una maravilla de la naturaleza capaz de resucitar a una persona con un preparado de los pétalos. Pese a la utilidad de la flor, el objetivo del anciano era que la joven viera el mundo y buscara el destino, ya que presentía que éste se hallaba lejos de su ciudad natal.
La joven partió hacia el norte, con la ayuda sólo de un mapa, y durante sus viajes conoció a sus primeros compañeros de aventuras: la druida elfa Verena Galandel, el pícaro Lendar y un enano llamado Husk, aunque en todas las historias se le recordó como el enano borracho.
Estos cuatro jóvenes fueron observados por un mago élfico, que les prestó ayuda en alguna ocasión para desaparecer misteriosamente. Era muy poderoso aunque extrañamente calmado, y su persona produjo una pequeña obsesión en la por entonces impresionable Crysta.
El mago resultaría llamarse Xan Ellëar, y cuando el grupo maduró un poco lo contrató para buscar varios objetos. Esta misión permitió a Crysta acercarse a Xan y ambos se casarían cuatro años después, tras un rifirrafe con un semidragón llamado Gardik (que ya comentaré más adelante).
Los años de aventuras han enseñado mucho a Crysta sobre el mundo, pero la ahan marcado con la pérdida de muchos amigos, y aunque sigue siendo una persona jovial, es mucho más calmada y pensativa que antes de partir. Esto puede ser seña de madurez, o de una creciente tristeza por las tragedias que ha contemplado en sólo 5 años...
Desde que comenzó sus aventuras cuenta con la compañía incondicional de su familiar: un armiño que responde al nombre de Djëreth-Jem
Rasgos Físicos: Crysta es una mujer de gran belleza, además de poseer unos rasgos exóticos, lo cual le ha causado numerosos problemas en el pasado, y le ha servido para salirse con la suya en muchas ocasiones.
Es una elfa de piel morena, algo muy raro para los elfos lunares. Su cabello es más normal entre sus congéneres, aunque ésto no lo hace menos impresionante: es de un blanco níveo y muy largo, lo lleva tanto recogido como suelto (le gusta cambiar de look). Pero lo que llama más la atención son sus ojos. Aunque en un primer momento pueden parecer grises, un observador atento notará como varían su color, y no por la luz. El color de sus iris cambia según su estado de ánimo varía radicalmente: marrón, verde, dorados e incluso rojo y violeta. Se trata de un efecto de su herencia dragonil.
Mentalidad: aunque su aspecto la delata como elfa, su comportamiento es muy diferente al de la mayoría de éstos: es abiertamente jovial, impetuosa y apenas tiene prejuicios frente al resto de razas, aunque extremadamente competitiva con otras mujeres. Eleva sus plegarias a Mystra por encima del resto de deidades, a pesar de que ésta no forma parte del panteón élfico. Esta adoración se debe a que Crysta considera que es la diosa de la magia la que le ha otorgado sus poderes, ademas de protegerla con más intensidad que a la mayoría de sus adoradores. Siente gran atracción por los dragones, y ha soñado más de una vez con convertirse en uno de ellos.
Los últimos meses han sido muy duros para Crysta, pues no ha podido disfrutar de la compañía de su amado Xan hasta hace muy poco; al mismo tiempo siente cada vez más la necesidad de traer a este mundo hijos. Tiene claro que nada le impedirá estar presente mientras sus hijos crecen, y que conseguirá que gocen de una vida plena y sin problemas, aprendiendo sobre los poderes que un dragón dejó hace siglos en su familia.

Pero qué requetechulo! Me gusta mucho. Ya no me acordaba de los nombres de los primeros compañeros, sólo del elfo nazi Finreir, pero no sé cuándo se nos unió.
Estoy deseando ver la biografía del resto de compañeros :D.
Qué guay! Me gusta mucho este blog!
Besos!
Pues Finreir se unió un poco después, creo. La verdad es que a mi también me cuesta recordar a ese primer grupo, fue hace tanto tiempo...
En el próximo quizás recuerde un poco a Verena, Lendar y Finreir, y relate un poco de vuestras primeras peripecias.
Me alegro de que te haya gustado tu entrada; y gracias por la visita y el comentario.
Un abrazo.